CLUB DE MONTAÑA PEÑA TORQUILLA
Valberzoso collado de Somahoz
ITINERARIO:
Salida y llegada: Valberzoso - Salcedillo
Distancia aproximada: 9 kilómetros. Desnivel: 140 m. Duración:
3,30 horas. Dificultad: fácil
Desde Valberzoso, al lado de la carretera
PP-2041subimos al barrio de ariba, donde cogeremos una pista a la derecha. El
collado de Somahoz, nuestro punto de destino, enseguida aparece al frente,
formando una gran U entre las alturas de Peña Ensillada (a la izquierda) y Peña
Castrillo (a la derecha). A unos 1500 metros hay un cruce: por la izquierda la
pista continúa, tras penetrar en un bosque de roble, hacia Brañosera, pero
nosotros debemos desviarnos a la derecha por un camino que bordea el robledal y
enseguida desciende hacia el río Camesa, que salva por el puente romano de
Rojadillo. El puente es visible únicamente si descendernos hasta el río. La
obra se contempla magnífica, en un marco de espesa vegetación. El lugar está
investido con el misterio de lo antiguo y envuelto con la magia del entorno. Las
aguas circulan susurrantes entre las ciclópeas y oscuras piedras que enlosan el
lecho del río y sobre las que descansan los sillares que soportan el único
arco del puente. Pero el deterioro es evidente. Algunos sillares se han
desprendido amenazando de ruina incipiente. De la parte cimera faltan también
algunas de las grandes losas que remataban la obra y que servían de calzada.
Del puente salen dos caminos. Uno, a la izquierda, se dirige ascendente
hacia Salcedillo. El otro sigue hacia la derecha el curso del río. Entre los
dos, se adivina la continuación de la antigua calzada romana, insinuada por
unas losas apenas visibles y oculta bajo el brezal. A partir de aquí la ruta es
más complicada de seguir. Como el espeso brezal dificulta continuar en línea
recta hacia el omnipresente collado, proponemos seguir por el camino de la
derecha, hasta traspasar una cerca ganadera que sigue el trazado del límite con
Cantabria y que nos va a servir de guía hasta Somahoz. Nada más pasar la cerca
nos desviamos a izquierda por un camino ascendente apenas marcado y que
abandonamos enseguida por otro que cruza de nuevo la cerca-límite (regresamos a
la provincia de Palencia), en las proximidades del afloramiento rocoso de Las Peñas.
A partir de aquí caminaremos siempre próximos de la cerca-límite, haciendo
uso de los senderos trazados por las vacas que pastan por estos parajes y alejándonos
tan sólo lo suficiente para rodear el vallejo del arroyo Rucabado. Un poco más
adelante, tras salvar la cerca, salimos a la carretera PP-2204. A los pocos
metros, a la izquierda podemos ver, bien conservado, un tramo de la calzada
romana. El resto del camino se puede hacer por la carretera o bien intentando
seguir, con buenas dosis de imaginación el trazado de la calzada hasta el
collado.
Un recorrido ante un magnífico paisaje dominado por los altos de Sierra
Hijar, en Peña Astia (1930 m), Peña Rubia (1921m), Cuesta Labra (1959m) y Peña
Ensillada, más baja y que cae suavemente para formar la gran “uve” del
Collado de Somahoz, junto con la caída de Peña Castrillo del otro lado, rodeándonos
de la historia de cuando las regiones romanas pasaban por este collado para
enfrentarse con los cántabros.
Desde el collado de Somahoz, donde hay una pequeña laguna, damos vista a
los valles de la vecina Cantabria.
VEGETACIÓN
Durante casi todo el recorrido la agrupación vegetal predominante es el brezal,
con una composición poco usual en el resto de la montaña palentina, y en la
que dominan los brezos (erica cinerea, erica vagans, daboecia cantábrica) y los
tojos (ulex europaeus).
Desde
Valberzoso hasta el puente Rojadillo, dejamos a la derecha, ocupando las
laderas, un espeso robledal de roble albar, que aparece degradado al otro lado
del río Camesa, donde el sotobosque está ocupado por el brezal.
lo largo del trayecto cruzamos varias zonas húmedas y turberas en las
que abundan musgos del género sphagnun (género cuya acumulación origina las
turberas) y el brezo de turbera y aparecen otras especies como la grasilla
(planta insectívora) y las orquídeas (spiranthes aestivalis).
FAUNA
El oso pardo tiene en estos parajes su límite oriental en la Cordillera
Cantábrica por donde deambula en búsqueda de alimento en los bosques de
robles. Pero también esta sierra alberga jabalíes, lobos, zorros, gatos
monteses, corzos, ciervos, buitres leonados, alimoches y águilas reales .
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