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Partimos de Santibáñez de la Peña, a la altura de las Antiguas Escuelas y
cruzando la carretera nos dirigimos hacia un túnel, que nos adentra en poco más
de medio kilómetro por pista a las ruinas de lo que fue el antiguo Monasterio de
San Román de Entrepeñas (del siglo X), rodeado de pequeñas cascadas y amplia
flora. Podemos volver a la pista o continuar siguiendo el curso del arroyo del
mismo nombre, entre rocas hasta que éste se cruza con aquélla.
Aquí un cruce va a la derecha. Nosotros bajamos un poco, en dirección en
dirección NW hasta encontrarnos pronto los Corralones, con el Refugio de San
Román, bien cuidado y convertido en zona de merenderos.
Continuamos ascendiendo hacia el collado (1508 m) de Canto Negro y las Peñas
de Santibáñez. Una vez vistas las panorámicas, con Villa Oliva en primer
término, rodeamos la falda Este el Canto Negro, aprovechando las terrazas que
forman el terreno y que se convierten en caminos hasta llegar al siguiente
collado (1522 m), donde ya apreciamos una fabulosa vista de Guardo.
Es entonces cuando empezamos a encarar, al Norte, la ascensión al Fraile, que
sin ser muy tendida, habrá que tomárselo con tranquilidad y volver la vista
atrás de vez en cuando para ver el paisaje.
Una vez llegado al collado que forman las dos cumbres del Fraile, la vista se
hace inmejorable. Todo el cordal de Fuentes Carrionas, con el Espigüete y
Curavacas imponiéndose; los montes de Cistierna y de Riaño, y más allá una
panorámica inmensa de los Picos de Europa.
Subiremos un poco más, en dirección NE hacia la cumbre (2025 m), donde si
tenemos buen tiempo reposaremos lo necesario para disfrutar de la vista.
La bajada la haremos en dirección NE por el cordal hacia "Peña Cueto" (1952
m), al que podemos ascender si nos quedan fuerzas y tiempo.
Al llegar a la collada entre el Fraile y Peña Cueto, bajaremos ya en
dirección SE por la vaguada, a veces en forma de barranco por piedras,
matorrales y escobas, mientras podemos observar a los águilas, venados y algún
animalillo de esos que "reptan" y que te causan mucho respeto. El descenso se
hace un poco pesado y duro, así es que es mejor tomárselo con tranquilidad,
hasta llegar de nuevo al Refugio, por su parte trasera, donde descansaremos la
piernas, tomaremos un nuevo tentenpié, beberemos de su rica fuente y tomaremos
de nuevo la pista que nos lleva otra vez a Santibáñez de la Peña. |